El hemograma completo (CBC por sus siglas en inglés) es una de las pruebas más solicitadas en el laboratorio clínico y constituye una herramienta fundamental para la evaluación del estado general de salud. A través del análisis cuantitativo y cualitativo de los componentes celulares de la sangre —eritrocitos, leucocitos y plaquetas—, permite detectar una amplia variedad de condiciones hematológicas y sistémicas.
- Parámetros principales del hemograma
1.1 Serie roja
Evalúa el estado de los glóbulos rojos y la capacidad de transporte de oxígeno.
- Recuento de eritrocitos (RBC): Indica el número total de glóbulos rojos. Alteraciones pueden sugerir anemia o eritrocitosis.
- Hemoglobina (Hb): Proteína encargada del transporte de oxígeno. Es uno de los parámetros más críticos para el diagnóstico de anemias.
- Hematocrito (Hto): Porcentaje del volumen total de sangre ocupado por eritrocitos.
- Índices eritrocitarios: Volumen corpuscular medio (VCM), hemoglobina corpuscular media (HCM) y concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM). Estos índices permiten clasificar las anemias como microcíticas, normocíticas o macrocíticas, hipocrómicas o normocrómicas.
1.2 Serie blanca
Los glóbulos blancos representan el sistema inmunológico en circulación.
- Recuento total de leucocitos (WBC): Elevaciones sugieren procesos infecciosos o inflamatorios; disminuciones pueden indicar inmunosupresión.
- Fórmula leucocitaria: Proporción de neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos. Su interpretación orienta hacia infecciones bacterianas (neutrofilia), virales (linfocitosis), alergias y parasitosis (eosinofilia), o enfermedades hematológicas.
1.3 Serie plaquetaria
Las plaquetas son esenciales para la hemostasia primaria.
- Recuento de plaquetas: La trombocitopenia aumenta el riesgo de hemorragias, mientras que la trombocitosis puede relacionarse con estados inflamatorios o trastornos mieloproliferativos.
- Índices plaquetarios: Volumen plaquetario medio (VPM) y distribución del tamaño (PDW), útiles para evaluar la producción y destrucción plaquetaria.
- Aplicaciones clínicas del hemograma
2.1 Detección y clasificación de anemias
El hemograma es la primera prueba para evaluar causas de anemia. A través del VCM y la Hb se diferencia entre:
- Anemias microcíticas, como las ferropénicas.
- Anemias macrocíticas, asociadas a déficit de B12 o ácido fólico.
- Anemias normocíticas, frecuentes en enfermedades crónicas o pérdidas agudas de sangre.
2.2 Infecciones y enfermedades inflamatorias
La respuesta leucocitaria es un marcador rápido y económico para investigar procesos infecciosos. La presencia de desviación a la izquierda (aumento de neutrófilos jóvenes) sugiere infección bacteriana aguda.
2.3 Enfermedades hematológicas
Alteraciones en varias líneas celulares pueden orientar hacia patologías más complejas como leucemias, síndromes mielodisplásicos o trastornos mieloproliferativos. El hemograma, junto con el frotis de sangre periférica, es clave para la sospecha inicial.
2.4 Trastornos de coagulación
El recuento plaquetario ayuda a reconocer causas hematológicas de sangrado o riesgo trombótico, complementando pruebas como PT y PTT.
- Importancia del frotis de sangre periférica
Aunque los analizadores hematológicos modernos proporcionan resultados precisos, el frotis permite observar directamente la morfología celular. Es indispensable en casos de:
- Sospecha de anemia hemolítica.
- Presencia de blastos o células inmaduras.
- Alteraciones plaquetarias.
- Sospecha de parásitos sanguíneos.
- Conclusión
El hemograma completo es un examen esencial, de bajo costo y alto valor diagnóstico, que brinda una visión integral de la salud hematológica del paciente. Su correcta interpretación, complementada con el frotis y la historia clínica, permite detectar enfermedades comunes y complejas, optimizar diagnósticos y guiar decisiones terapéuticas oportunas.